El método de LimaPol cabe en tres gestos: hacer la pregunta, leer el artículo del fallo y volver a ese bloque antes de abrir otro. No hay clase a una hora fija. Hay un examen que puedes repetir el día que puedes estudiar.
Entrenar y simular, por separado
El entrenamiento es corto, de un bloque, y justifica en el acto. El simulacro copia el tiempo y la penalización de tus bases y no enseña el artículo hasta el final. Mezclarlos es no aprender y no medir. La diferencia está escrita en simulacro y entrenamiento diario.
La justificación no es un adorno
Cada fallo se cierra con la norma. Memorizar que la correcta era la B no sobrevive a un cambio de orden ni a una reforma. Por eso el producto es una plataforma de tests con justificación legal, no un listado de soluciones.
Un calendario que cabe en doce semanas
Si el examen está a tres meses, el orden de bloques y el ritmo de simulacros están en el plan de 12 semanas. Si está más lejos, se repite el ciclo. No se alarga la sesión hasta que no queda vida al lado. Quien compatibiliza con un turno tiene el recorte en estudiar Policía Local trabajando.
Lo que miras al terminar
El bloque peor, no la media bonita. Los errores de quien estudia mucho y no sube están reunidos en cinco errores del test. El temario sobre el que tiene sentido medirse está en temario de Policía Local en Andalucía.
Qué no promete el método
No promete la plaza. No inventa las marcas físicas ni las preguntas oficiales de tu ayuntamiento. No sustituye una academia si quieres clase presencial: ocupa el hueco del examen, que es el que decide la primera criba. Si vas a clase, el reparto de tiempo con un preparador está en LimaPol y la academia. Los planes y la prueba, cuando está abierta, están en la home.