Hacer preguntas sueltas todo el mes y llamar a eso simulacro es la razón por la que gente con mucho acierto en casa se queda en blanco en el aula. Son dos ejercicios distintos y los dos hacen falta.
Entrenamiento
Pocas preguntas, un solo bloque, corrección al momento, artículo visible. Sirve para aprender. Puedes parar, puedes repetir el fallo, puedes dejar una nota. El tiempo importa poco. Si lo cronometras como si fuera el examen, dejas de leer el artículo y el entrenamiento se vuelve un simulacro malo.
Simulacro
El número de preguntas y los minutos de tus bases. Sin pausa, sin mirar el tema, sin «esta la dejo para luego y vuelvo con el código abierto». La corrección llega al final. Sirve para medir, no para aprender el artículo: eso ya tenía que estar hecho. Un simulacro a la semana en las primeras ocho semanas, y más frecuentes cuando el examen está cerca. El calendario está en el plan de 12 semanas.
Qué mirar en el resultado
- El bloque peor, no la media. Una media de 7 con un 3 en penal es un suspenso disfrazado si el ejercicio no compensa.
- Las dudosas acertadas. Si la mitad de tus aciertos eran dudas, la nota del examen se moverá.
- El tiempo sobrante. Sobrar veinte minutos y haber dejado diez en blanco por miedo no es lo mismo que ir justo y contestar con criterio.
Un error de calendario
Hacer el simulacro el mismo día que estrenas un tema. Vas a suspender el tema nuevo y vas a concluir que «no te da el tiempo». El simulacro se hace con materia ya entrenada. El tema nuevo va al entrenamiento de esa tarde, en corto.
En la plataforma los dos modos están separados a propósito. El de aprendizaje justifica. El de examen no consuela hasta el cierre. Si solo usas uno, te falta la mitad del trabajo. Los fallos típicos al mezclarlos están en los cinco errores del test.
Configura el simulacro con la penalización de tus bases en cuanto las tengas. Hasta entonces, entrena por bloques y no compares tu nota con la de otra provincia.